Oct 18, 2008

Terrible.

Fue una fiesta interesante, pero necesitaba aire. Mi mejor amiga me acompañó al balcón mientras se reía porque no lograba caminar bien. Pasó el chico de sus ojos y le hizo una seña.

- Ve cabrona. - Le dije mientras me recargaba en la pared.
- Esperame wey, voy y vengo por ti para llevarte a tu casa.-

La luna se veía apenas de donde yo estaba. Miré mis manos que temblaban y sonreí. Sentí alguien que se acercaba, era él de nuevo. No medía su distancia como en el resto de la fiesta sino que se acercó a mi, me tomó con sus manos y me besó. Fue un beso largo y delicioso, sentí su cuerpo pegarse con el mío y me estremecí. No podía estar en pie. Me detuvo en su abrazo y me dijo cosas terribles, terribles al oído... y me miró a los ojos, esperando una respuesta a su atrevimiento, algo que le indicara para dónde avanzar.

Y yo me mantuve congelada, pero dudé.

Desistió, pero en su mirada había un brillo nuevo. Mi duda fue su triunfo. Volvió a besarme con más soltura, se separó y sonrió. Se dio la vuelta y se fue.

La figura de su espalda alejándose, de sus manos recorriéndome estuvieron en mi mente un rato. La voz de mi amiga me sacó del trance.

- Listo, te llevamos a tu casa, ¿estás bien?
- Sí -contesté- Vámonos.
- ¿Quién era ese wey?
- No lo sé. - Sonreí.
- ¿Pero qué te dijo?-
- No me acuerdo.- Mentí, ella lo supo y no me insistió más.

El resto de la madrugada la continué dudando.

1 comment:

el charo said...

Terrible...quizá,
pero qué envidia me da!